Rosas y flores preservadas presentadas en cúpulas, cajas o arreglos decorativos, sin necesidad de agua ni cuidados especiales en Bogotá. Son una alternativa elegante para un regalo que se conserva mucho más tiempo que una flor natural.
Entrega el mismo día: pide de lunes a viernes antes de las 4:00 p.m., o antes de las 12:00 del mediodía los sábados, domingos y festivos.
Flor natural que aguanta años, no días. Es un producto del que circula mucha confusión, así que empezamos por explicarlo bien.
Empecemos por lo que confunde a todo el mundo. Una rosa preservada no es artificial —no es tela, ni plástico, ni papel— y tampoco es una rosa seca: la seca se vuelve quebradiza y pierde el color, y esta no. Es una rosa natural cortada en su mejor momento, a la que se le sustituye la savia por una solución vegetal que conserva el tono y la textura. Al tacto se siente blanda, como una flor fresca. La verás nombrada como eterna, conservada o inmortalizada: es la misma.
Están en roja, rosada y amarilla. La roja es la de aniversario y la que más se regala en pareja; la amarilla es la de la amistad y la que más se busca para celebrar algo bueno; y la rosada queda bien cuando el gesto es de cariño sin carga romántica.
Es la pregunta que más llega y casi nadie responde. Tres motivos. El tratamiento es un proceso largo que se hace flor a flor y del que se descarta bastante material. La presentación es parte del producto, no un envoltorio: es donde va a vivir la rosa durante años. Y sobre todo el tiempo: no estás comparando con un ramo de una semana, sino con dos o tres años de un mismo objeto. Visto así, por día sale mucho más barata que la flor fresca.
Entre dos y tres años en condiciones normales, y muchas veces más. Conviene decirlo: no es eterna aunque se llame así. El color va perdiendo intensidad poco a poco, y se aprecia antes en los rosados y amarillos que en el rojo. Lo que de verdad la acorta es la humedad, el sol directo mantenido y el manoseo de los pétalos. Conviene ubicarla donde no le dé el sol de frente y donde no la estén moviendo a diario.
Depende de qué quieras que pase después. El ramo fresco gana el primer día sin discusión: huele, ocupa, impresiona al abrirlo. Lo que no hace es quedarse. La preservada pierde ese golpe inicial y a cambio sigue en la mesa de noche dos años más tarde. Para un aniversario, una pedida o una despedida —cosas que se quiere recordar— gana la preservada. Para celebrar algo hoy y llenar la casa, gana el ramo.
Hay dos horas de corte según el día: 4:00 p. m. de lunes a viernes y 12 del mediodía los sábados, domingos y festivos. Lo que entra antes de esa hora sale el mismo día. La tarjeta con tu mensaje va escrita a mano y no cuesta nada.